Cuando llegan las rebajas y vemos productos rebajados al 50% e incluso al 70% (este año las rebajas son más agresivas que nunca por eso de la crisis) inmediatamente sentimos el impulso de comprarlo aunque no lo necesitemos porque pensamos que el descuento es tan grande que hay que aprovecharlo pero debemos pensar si realmente necesitamos ese producto, si lo compramos sin necesitar y sólo va a ocupar un espacio en el cajón entonces el ahorro se convierte en derroche.
Planifica las compras que quieres hacer, las rebajas son el momento ideal para comprar cosas básicas y de uso constante, por ejemplo un electrodoméstico, si el tuyo aguanta hasta las rebajas, espera, en ropa es el momento ideal para tener un buen fondo de armario (ropa clásica que combina con todo y que siempre tenemos en el armario, por ejemplo: un vaquero, una falda o pantalón negro, una camisa blanca, un traje de chaqueta, un abrigo…)
No compres por impulso, antes de pasar por caja piensa si realmente lo necesitas, cuantas veces lo vas a usar…, si vas a colgar un cuadro en el salón no es necesario que te compres un taladro, pidelo prestado, te saldrá más barato, seguro que en tu entorno alguien lo tiene, pedir cosas prestadas te puede ahorrar mucho dinero y además evitarás tener trastos inútiles en casa.
Cuando te encapriches de algo piensa cuanto tiempo has trabajado para conseguirlo, si traduces en horas trabajadas el precio de ese articulo, verás cuanto esfuerzo supone.
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